Freire: Y La Educacion Popular, Recordando El A B C
Por Emanuel Gall
La obra, las experiencias y el ideario freireano siguen siendo el caballito de batalla de todos los que queremos construir argumentos racionales, sensibles, profundos y democráticos que luchen para que la educación se transforme, en serio, en una herramienta de cambio y en una senda de humanidad. No sostenemos que la Educación Popular haya comenzado con Paulo Freire, eso es injusto e ingenuo. Sobre todo contrario a los principios que él mismo sostenía, la necesidad de historización permanente, de reivindicación de la propia historia, de los propios referentes, y de la educación como práctica que surge del análisis de la propia realidad.Sí sostenemos que Freire condensa la tradición que conforma la perspectiva de la Educación Popular como uno de sus principales referentes, uno de los que asumió honrosamente la dificultosa tarea de sistematizar ese movimiento de ideas radicales sobre educación, y ese conjunto de prácticas destinadas específicamente a relacionar la producción de conocimiento con el poder, la política y las posibilidades de transformación social. En ese sentido, y con las reservas del caso, o sea sin negar la multiplicidad de prácticas precedentes o de iniciativas vinculadas a la formación con vistas a mejorar y fortalecer la organización principalmente política que encabezaron organizaciones anarquistas, socialistas, comunistas, y tradiciones nacional populares en nuestro continente desde medio siglo antes, podemos decir que Freire sintetiza lo anterior, y lo supera.Así, la Educación popular pensada como parte sustancial del sistema educativo más general que se da un país, no como paliativo educativo, no como apéndice de algo que se niega, no como apología de la informalidad, lo particular y la pequeñez, se inicia a partir de la década del sesenta del siglo XX. Nace vinculada a las experiencias de Paulo Freire en Brasil con adultos campesinos analfabetos. La obra de Paulo Freire encierra perspectivas pedagógicas que unen las potencialidades de la educación a diversas propuestas de organización popular enmarcadas en proyectos de transformación social. Al decir de Carlos Torres “la Educación Popular surge de un análisis político y social de las condiciones de vida de lospobres y de sus problemas más visibles (malnutrición, desempleo, enfermedades, discriminación, violencia), e intenta gestar el esclarecimiento, a nivel de la conciencia individual y colectiva, de estas condiciones. Basa sus prácticas educativas en experiencias colectivas e individuales, tomando muy en serio el conocimiento previo adquirido por las poblaciones y trabaja en grupos más que sobre una base individual.”Todos los proyectos que adscriben a esta concepción acerca de la educación popularproponen el desarrollo de conocimientos y saberes, habilidades y nuevas capacidades que potencien en la comunidad el ansia de superación, de ser más, al decir de Paulo Freire, pero que en este proceso las personas también adquieran (o desarrollen) una mirada crítica de lo que conocen y de ellos mismos en el acto de conocer. De este modo, tanto en proyectos ligados a la alfabetización de adultos o en trabajos educativos promovidos entre comunidades rurales, los pedagogos coherentes con esta línea de la educación popular se han caracterizado por colaborar en la generación de mayores niveles de conciencia acerca de las condiciones de vida y de los principales problemas que afectan a la comunidad.El proceso de aprendizaje de la lectoescritura, la aprehensión de nuevos códigos y las herramientas necesarias para la decodificación de nuevos lenguajes está íntimamente relacionado, o mejor aún, es el motor que la educación popular utiliza para que las personas aumenten sus niveles de participación social y descubran de modo paulatino vivencias de mayor autonomía y libertad. El semblante de Freire remite a la idea de que el proceso de producción de conocimiento está fuertemente relacionado con las posibilidades de producción concreta de herramientas que propicien el cambio social, político, económico ycultural, en un sentido democrático y no elitista. Como bien dice Peter Mclaren, uno de los lectores más interesantes de Freire, la obra del brasileño produce sentidos educativos que dirigen la atención simultáneamente hacia un lenguaje de crítica y hacia un lenguaje de esperanza. Las dos en entrelazamiento dialéctico y en permanente tensión. Otro autor, Henry Giroux, lo llama lenguaje de posibilidad y hace alusión a la conjunción de fenómenos que, según Freire, están en la base de la tarea educativa, “la revelación del mundo real como unidad dinámica y 3 dialéctica con la verdadera transformación de la realidad” La pedagogía freireana conecta de modo creciente la cultura cotidiana y la política radical (revolucionaria o transformadora). O sea, el conocimiento no es algo independiente de la realidad que vive quien conoce, no es un dato externo al individuo, algo que se transporta o se deposita. El conocimiento tampoco es puramente racional, el conocimiento no es un simple discurso acerca de un objeto que se aprende. Es un proceso, siempre colectivo pero con un fuerte compromiso individual, que conlleva a aprehender con todo el cuerpo al objeto en cuestión. Con todo el cuerpo es, no solo con la razón sino con la sensibilidad necesaria para constituirla. Sentimiento y razón son dos elementos constitutivos delacto de aprender. Y del conocimiento producido. Lo apasionante en la obra de Freire, lo que atraviesa todos sus escritos y motiva sus prácticas es que la conciencia crítica y el análisis de temas de la vida cotidiana es un proceso en marcha que proviene de la praxis y conduce hacia otras nuevas praxis. Así la educación conduce a la transformación de mundo, la pedagogía integra cultura y política. Cultura como campo de lucha sobre el significado,es decir, como una conversación de múltiples actores, relatos y versiones sobre el pasado y sobre el futuro que nunca es neutral. La cultura nunca es despolitizada, siempre recuerda los nexos con las relaciones sociales y de clase que la conforman. El sujeto de la educación que concibe Freire, el que participa activamente en la producción de conocimiento, no flota a la deriva en un mar de significados, sino que está arraigado a una lucha histórica por su liberación. La subjetividad no se conforma sólo de signos, porque es también con el sufrimiento humano que se efectúa la transformación de mundo.El mundo y sus objetos no son datos a priori de la realidad que deba aprenderse, por esto la concientización es un proceso que invita a un compromiso crítico con el mundo y con los otros. El reconocimiento del mundo es dinámico, se manifiesta en el “haciendo”. Porque el mundo no es sino que “es siendo…” A diferencia de lo que sostiene la línea normalista de la educación, esta tradición no propone a las comunidades y educandos un camino a través del cual acceder a la alta cultura, a la cultura legitimada sin la cual no puede aspirarse a estar integrado socialmente; por el contrario la educación popular se presenta como un camino que retoma y valora los saberes y la cultura de los educandos y que propone modos que integran todo lo que los educandos portan para, con eso, generar nuevos saberes que entren en permanente diálogo con los saberes que la sociedad legitima y valora. De este modo se manifiesta una pedagogía del diálogo, que parte del reconocimiento del otro, de la legitimidad de todos los conocimientos que porta y de los rasgos que constituyen su identidad. No es una pedagogía homogeneizadora, aunque se plantee el problema de la universalización y la democratización de los saberes, tampoco privilegia las necesidades mercantiles y la producción de conocimiento en función de las demandas coyunturales del mercado, aunque se plantee el problema de la integración y las relaciones entre educación y trabajo.
FREIRE, EL ESTADO, LOS MOVIMIENTOS Y LA ACCIÓN CULTURALSi bien es cierto que las versiones que recibimos con más frecuencia, acerca de experiencias de educación popular están asociadas mayormente a prácticas de educación no formal, el legado freireano trasciende este reduccionismo y lo pone al alcance de las mayorías, de sus estilos de vida, de sus posibilidades de participación concreta.Carlos Torres nos recuerda datos que muchos militantes olvidan con frecuencia cuando aluden a la educación popular como algo puro y casto, no contaminado ni por el poder ni por la necesidad de dialogar con el Estado, “…estos proyectos pueden ser originados por gobiernos con relación a proyectos de desarrollo rural integrado como en Colombia y la República Dominicana; como la experiencia misma de Paulo Freire al frente de la Secretaría Municipal de Educación de São Paulo 1989/1991 durante la dministración del Partido Dos Trabalhadores (PT) lo demuestra; como en Nicaragua con colectivos de educación popular. Pueden dirigirse tanto a adultos como a niños” .La meta freireana es inambigua, la educación tiene dos propósitos principales, o es adaptativa y conformista, del tipo de educación que se propone transferir conocimientos para que las personas se adapten mejor al mundo tal cual es, o esuna educación que se propone “el ejercicio del derecho a la participación conciente de los sujetos en la transformación sociohistórica de la sociedad” Los principales problemas de la educación no son metodológicos o pedagógicos, sino políticos. Es por esta razón que las propuestas pedagógicas propias de este modelo tratan de constituirse en instrumentos o mecanismos de colaboración político-pedagógica con los sectores socialmente subordinados. Es “acción cultural” para la transición social, cuyo objetivo central es que el conocimiento del mundo (y sobre el mundo) y la acción en el mundo (y sobre el mundo) se vayan transformando en una unidad dialéctica indivisible.La idea de acción cultural se basa en que la concientización no sólo remite a la habilidad de desarrollar una crítica ideológica a los fenómenos sociales sino también a tomar parte en una práctica que persiga la “utopía”, entendida comotodos los esfuerzos mancomunados en realizar “los posibles de hoy, para que se concreten mañana los imposibles de hoy” . Porque de lo que se trata es de reconocer la capacidad humana de decidir, de optar, dentro de todos los condicionamientos humanos. Yendo más allá de las explicaciones mecanicistas de la historia, asumiendo posiciones críticas respecto alas potencialidades de la educación, evitando tanto los optimismos ingenuos como los pesimismos fatalistas. Significa re-aprehender la historia como posibilidad, donde la responsabilidad individual y social de los seres humanos, seres “programados para aprender”, pero no determinados, se configuran como sujetos y no como objetos del conocimiento.Su propuesta revolucionaria (aunque hoy en día este aporte se haya incorporado a propuestas de signo político ideológico hasta opuesto a las utopías freireanas) también alcanzó a las metodologías de enseñanza-aprendizaje. O sea, no sólo se propuso un cambio de agenda educativa, para elaborar conocimientos que dialoguen con las culturas de las comunidades de pertenencia de los educandos,sino que además las formas y los modos de producción de conocimiento deben tener un fuerte contenido popular. Así lo importante deja de residir solo en el qué conocer y pone un fuerte acento en el cómo hacerlo. Cómo conocer y qué conocer forman una unidad en proceso que está en el centro de las experiencias de la Educación Popular. Si se trata de que los contenidos abran espacios de participación y ayuden al fortalecimiento de la ciudadanía, las enseñanzas del brasileño proponen dinámicasparticipativas, dialógicas y crecientemente horizontales que colaboren en generar la convicción (de los educadores y educandos) de que las formas, los modos de aprender y enseñar son coherentes con los contenidos que se transmiten.Ese solo detalle pone a esta tradición en una distancia y creciente tensión respecto a los modos de enseñanza y a los contenidos transmitidos por las escuelas tradicionales vinculadas con las tradiciones positivistas y normalizadoras.Antes de despedirnos en este breve homenaje a la obra vigente de Paulo Freire recordemos que la esencia de la concepción freireana de educación tiene quever con asumir un punto de partida y una toma de posición. Para qué se educa, contra quién se educa, con quienes se educa, qué se educa y cómo se educa sonesas preguntas especiales que solo aparecen cuando nos preguntamos por el mundo en el que queremos vivir. Torres lo dice así: “Claramente, este ideario pedagógico, vinculado a la noción de la revolución cultural de los sesenta, es un modelo diametralmente opuesto a la agenda predominante neoliberal en la educación latinoamericana, la cual constituye, paradójicamente, la culminación de las posturas más conservadoras y capitalistas en el mundo entero, y una flagrante contradicción con la tradición liberal y el espíritu de la educación pública, obligatoria y gratuita que predominó en el continente en este siglo” .
EMANUEL GALL es tesista de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA e integrante del colectivo Conosur.
emanuelgall@yahoo.com.ar
este texto puede encontrarse en la publicación “PAULO FREIRE, A DIEZ AÑOS DE SU MUERTE – al maestro con CARIÑO”.-
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